cartografía de las culturas

No sé si me parece digno de mucho elogio (más allá de lo que supone no enmohecerse) eso de ir acorde con los tiempos, con sus lenguajes, con sus gestos, con sus discursos… Puede incluso que en ello exista algo de gregario, de monótono y, en ocasiones, de rendición y acatamiento. Incluso es posible que se logre ocultar alguna dosis de mediocridad. Puede que tenga también algo que ver con esa necesidad de integración en un determinado grupo o categoría. O de reconocimiento. Y, en esta sociedad mercantilizada, evidentemente mucho que ver con vender y venderse. En todo caso ser moderno me parece de lo más corriente; y fácil. Por eso mismo, también puede que sea una paranoia mía, todos estos discursos que anuncian revoluciones (las cuartas ahora) y futuros de paraísos abundantes, superconectados y colaborativos, suelen construirse desde lo básico además de adolecer de un andamiaje rudimentario. Con cortas fechas de caducidad.

Siento que la cultura (la oficial) también se ha construido (salvo excepciones que se han ignorado y/o menospreciado cuando no intentado anular) con estos mimbres de modernidad, de la modernidad que en cada momento tocaba. En la más reciente se argumentó y dignificó desde el lenguaje fabricado para el rendimiento y ahora toca el de la innovación. Pero como bien sabemos detrás de la modernidad suele haber mucha pose y tras esa retórica de la innovación siento que se oculta una ficción que resta fuerzas e impide afrontar transformaciones “fuera de normativa”. Mutaciones que están al margen de la disciplina, de la estrategia, de las directrices, es decir, la normalización innovacional… en definitiva, escenografías que se encargan de moldear bien el discurso para no ofender, ajustándose a las exigencias de los innumerables laboratorios que van apareciendo cada día. La absorción, de nuevo, de la rebeldía. Muy eficaz: se ha conseguido una innovación inmunitaria que, por cierto, no solo existe en este ámbito de la cultura. Todo muy reconfortante siempre que no se alteren las reglas, o no demasiado; que todo sea “un parecer”. En definitiva, una cultura tutelada y a ser posible moderna. Desde el dispositivo, por supuesto.

Pero esta retórica de la cultura no cuestiona el statu quo y termina generando lugares comunes que se repiten hasta la saciedad. Lugares vacíos y “significantes flotantes” que se usan para construir hegemonías. La reproducción capitalista (y el negocio de los egos) necesita de estos fetiches. Campos unificados de conciencia, como diría Antolín Rato, que tratan de canalizar el pensamiento abstracto y apaciguar la deriva contestataria jugando a la revolución. Pero el mensaje es el que construye y parece que estamos inventándolo todo de nuevo. Como digo, ahora la cultura también penetra en esos laboratorios de innovación social y/o ciudadana (aquí también hay sus diferencias y defensores) y nos descubre un modelo de actuar que “parte de la ciudadanía para la ciudadanía”. Vaya… No se nos había ocurrido antes… Sin embargo, con un poco de atención bien se puede observar que esa ciudadanía sigue tamizada y, en demasiadas ocasiones, tan limitada (y sesgada) como lo ha sido siempre. Si acaso lo que contemplamos es una normalización con diferentes decorados. Esos sí, las misas (los ritos) de innovación se multiplican y se abren a creyentes y parroquianos fieles. Un club. No hay nuevos relatos sino adaptación de las narraciones.

Miren su entorno y pregúntense qué está haciendo esa cultura-motor-de-desarrollo que no sea vagar en una constante autorreferencia. En una circularidad que navega sin descanso ni salida sobre tópicos monótonos (no voy a nombrar ni uno solo porque me cansa sobremanera y de sobra se leen en todos esos documentos orientadores y estratégicos). Cuando “la cultura” deje de hablar de si misma como fundamento será cuando, posiblemente, se alcance un estado de normalidad que permita alcanzar esencias. De momento la cultura tomada como hoy se hace no es más importante ni más decisiva que la mecánica del automóvil. Con perdón. Todo se convierte en autofinalidad.

Quizá podríamos acoger para nosotros esa idea de Iván Illich y adaptar su “sociedad desescolarizada” hablando de una “cultura desinstitucionalizada”. Y un poco más allá, ya que estamos, de la idea de “maestro ignorante” para aplicarla al mundo de la gestión (no solo de cultura, por cierto) y hablar del “gestor ignorante”. En definitiva, comprender que la cultura está más fuera que dentro y que no la podemos pensar como un entramado construido sino como un sistema no finalizado.

Ocupar márgenes y grietas es tan necesario como siempre para abarcar la “realidad real”. ¿Podemos hablar de una cultura radical? Sí. De raíz, esencial. Si la cultura se ha enfocado desde los criterios de consumo (eso que algunas personas bienintencionadas llamaban participación), desde la trampa neoliberal del desarrollo, desde el candor del derecho, y desde la vaguedad del “cuarto pilar”, es necesario retomar (y digo conscientemente retomar porque, aunque se haya olvidado que ha existido y ha sido el pilar para la reconstrucción social después de la dictadura, o haya quienes lo descubran ahora, nada de nuevo tiene: otro signo de esa modernización que ignora y relega) la construcción comunitaria y la contaminación emocional. Un modelo que admite interferencias y facilita navegar fuera de esos esquemas estructuralistas y apropiativos que nos han perseguido.

Culturas exploratorias / Culturas desenfocadas / Culturas inexpertas / Culturas efervescentes / Culturas para la construcción / Culturas colectivas / Culturas para desaprender / Culturas para apreHender / Culturas desde los límites / Culturas radicales / Culturas para desubicarte / Culturas para la deriva / Culturas interrogativas / Culturas para las situaciones / Culturas conectivas / Culturas cívicas / Culturas tímidas / Culturas como emergencia / Culturas de los cuidados/ Culturas como acogida / Culturas como huida

Esta es la cartografía por donde navegará #HipótesisCultura con el sueño puesto en el tiempo de las cerezas. El proyecto es una continuación de los anteriores: EspacioRizoma y Yanotengoprisa.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s